Hipotiroidismo, Dieta Alimentaria en 2020

Alimentos para el Hipotiroidismo

La dieta alimentaria de una persona puede tener un impacto significativo en los síntomas del hipotiroidismo. Algunos alimentos pueden mejorar la condición, mientras que otros pueden empeorarla o interferir con los medicamentos.

La tiroides es una glándula pequeña en forma de mariposa en la garganta a ambos lados de la tráquea.

Tener hipotiroidismo o una tiroides poco activa, puede ralentizar el metabolismo, causar aumento de peso, fatiga, falta de motivación, depresión, etc.

Para más información, ver el articulo: Los 12 síntomas más importantes del hipotiroidismo que los médicos no te cuentan

La glándula tiroides, gestiona y regula los procesos importantes del organismo, como el metabolismo, los niveles de energía, el funcionamiento normal de diversos órganos, la creación de proteínas y la sensibilidad del cuerpo a otras hormonas.

El hipotiroidismo se produce cuando el cuerpo no produce suficientes hormonas tiroideas. Los médicos suelen tratan el hipotiroidismo con medicamentos que reemplazan las hormonas tiroideas como la Tiroxina o Levotiroxina.

Aunque, la dieta para hipotiroidismo no puede curar el hipotiroidismo, desempeña dos funciones principales en el manejo de la afección:

  • Los alimentos que contienen ciertos nutrientes pueden ayudar a mantener el buen funcionamiento de la glándula tiroides, como el yodo, el selenio, vitamina D3, el zinc, etc.
  • Algunos alimentos pueden interferir con la función tiroidea normal, como los que contienen bociógenos y soja, por lo que limitarlos puede mejorar los síntomas.

Por lo tanto, una persona con hipotiroidismo debe plantearse tomar una dieta saludable para prevenir y reducir el aumento de peso, el colesterol LDL, llamado colesterol “malo”, etc.

El hipotiroidismo conduce a un aumento de peso porque el metabolismo disminuye, se ralentizan sus funciones, de igual forma que el funcionamiento de la glándula tiroides, se vuelve más lento.

Hacer cambios en la dieta alimentaria puede tener un impacto significativo en cómo se siente una persona, con energía y vitalidad o fatigada, y puede ayudar a mejorar de modo relevante su calidad de vida.

Una persona con hipotiroidismo debe centrarse en una dieta saludable rica en frutas, hortalizas y verduras, frutos secos y semillas. (NHS)

Estos alimentos son bajos en calorías y ayudan a mantener a una persona más llena por más tiempo, lo que puede ayudar a las personas a mantener un peso equilibrado y saludable.

Además de hacer actividades al aire libre, el ejercicio aeróbico regular de intensidad moderada puede ayudar a aumentar el metabolismo de una persona y así promover la pérdida de peso, mejorar la energía, el sueño, etc.

Para que la salud de una persona permanezca estable en lo posible, aunque sufra de hipotiroidismo, es importante comer una variedad de alimentos en las proporciones correctas. Por ejemplo, hay que evitar el consumo elevado de sal y reducir las grasas saturadas o trans y azúcares ocultos (pasteles, galletas, mermeladas, chocolate, etc.), además de elegir productos para untar bajos en grasa y bajos en calorías en lugar de mantequilla o margarinas comunes. Yo personalmente llevo sufriendo de hipotiroidismo más de 13 años y la alimentación es muy importante a la hora de estar bien, con energía, vitalidad y dentro de un peso óptimo.

Mi consejo ante todo es preocuparse de tomar suficiente fruta, hortalizas y verduras y no cuáles evitar en un principio. Para mí los vegetales entran en el menú del día, todos los días del año, además de que las carnes las he reducido al máximo y me conviene comer más pescado que carne.

Según he mencionado, con hipotiroidismo el metabolismo se ralentiza, se hace vago, al sistema digestivo le cuesta digerir las carnes y a menudo se pudren en el intestino.

También, el hipotiroidismo y la disminución del ácido clorhídrico, frecuentemente van de la mano. El hipotiroidismo puede llevar a la hipoclorhidria, que es un entorno en la que el estómago produce muy poco ácido estomacal o ácido clorhídrico.

Además, la comida podrida y mal digerida se desplaza, también, a través de los intestinos, causando inflamación, infección y permeabilidad intestinal. Siempre que se detecte un patrón de hipotiroidismo, se debe descartar un trastorno de hipoclorhidria. (Archives of Internal Medicine 1999 Aug 9-23;159(15):1726-30.)

Los minerales y vitaminas que voy a enumerar a continuación pueden ayudar a las personas con hipotiroidismo a mejorar su salud y bienestar.

  • Yodo

El cuerpo necesita yodo para mantener el metabolismo celular y el funcionamiento óptimo de la glándula tiroides. El organismo requiere de yodo para producir hormonas tiroideas. Sin embargo, el cuerpo no puede producir yodo, por lo que una persona necesita obtenerlo de su dieta.

Las hormonas tiroideas son yodo, de ahí la importancia del yodo para la producción de las hormonas tiroideas. El organismo descompone el yodo en su forma más simple como yoduro; lo oxida y luego lo une al aminoácido tirosina.

Los micronutrientes, en general el yodo y el selenio, son necesarios para la síntesis y la función de la hormona tiroidea. El yodo es un componente vital de las hormonas tiroideas y su deficiencia puede provocar daño cerebral y también, una glándula tiroides agrandada, conocida como bocio.

Los alimentos ricos en yodo incluyen: algas marinas (wakame, kombu, etc.), arándanos, peces de agua salada como arenque, caballa, bacalao, etc., el queso, la leche, huevos enteros, etc.

Sin embargo, una persona debe evitar consumir grandes cantidades de yodo porque el exceso de este puede empeorar el hipotiroidismo y el hipertiroidismo.

  • Selenio

Las nueces de Brasil son ricas en selenio. El selenio es un micronutriente que juega un papel importante en la producción de las hormonas tiroideas y tiene actividad antioxidante. El tejido tiroideo contiene naturalmente selenio.

En un artículo de investigación publicado en el International Journal of Endocrinology descubrieron que mantener los niveles de selenio óptimos en el cuerpo ayuda a las personas a evitar las enfermedades tiroideas y a promover la salud en general.

Los alimentos ricos en selenio incluyen: nueces de Brasil, cereales integrales (avena, etc.), huevos, nueces, anacardos, semillas o pipas de calabaza, champiñones, judías, etc.

Evidencias recientes han probado que hay una relación entre la deficiencia o niveles bajos de vitamina D (D3) y las enfermedades autoinmunes de la tiroides, como la tiroiditis de Hashimoto y la enfermedad de Graves, y se ha reportado un deterioro en la señalización de la vitamina D en los cánceres de tiroides. La vitamina D desempeña también, un papel fundamental en la modulación del sistema inmunológico, mejorando la respuesta inmunitaria innata al tiempo que ejerce una acción inhibitoria sobre el sistema inmunitario adaptativo. (Int J Mol Sci. 2017 Sep; 18(9): 1949.)

Es relevante destacar que tanto la vitamina D (D3) como la hormona tiroidea se unen a receptores similares llamados receptores de hormonas esteroides. Se demostró que un gen diferente en el receptor de vitamina D predisponía a las personas a la enfermedad tiroidea autoinmune, incluida la enfermedad de Graves y la tiroiditis de Hashimoto. Notablemente, se ha probado que la vitamina D tiene potentes efectos inmunomoduladores y realiza funciones esenciales en la patogénesis de las enfermedades autoinmunes. En personas que sufren de hipotiroidismo, los bajos niveles de vitamina D pueden deberse a una mala absorción de la vitamina D desde el intestino o el cuerpo, simplemente no puede activar la vitamina D adecuadamente. (Int J Health Sci (Qassim). 2013 Nov; 7(3): 267–275.)

El rol principal de la vitamina D es regular el metabolismo óseo, la homeostasis (complejo de fenómenos de autorregulación) del calcio y del fósforo. Además, la vitamina D está involucrada en el desarrollo de los huesos y músculos.

La mayor parte de esta vitamina lo obtenemos a través de la piel cuando nos exponemos a los rayos solares y una mínima parte procede de lo que comemos.

Los alimentos ricos en vitamina D incluyen: aceite de hígado de bacalao, pescado, azul como: anchoa o boquerón, anguila, arenque, atún, bonito del norte, caballa, cazón, etc., marisco, hígado de pollo o ternera, lácteos, huevos, setas, aguacate, germen de trigo, etc.

  • Zinc

El zinc es otro nutriente que tiene efectos beneficiosos sobre las hormonas tiroideas de una persona. 

Un estudio de investigación mostró que los suplementos de zinc, tanto tomados solos como en combinación con selenio, aumentaron significativamente los niveles de hormonas tiroideas T4 y T3.

El zinc se encuentra presente en muchos alimentos. Por lo tanto, se puede obtener la cantidad diaria recomendada de zinc mediante el consumo de una variedad de alimentos, entre cuales, mariscos como: ostras, que representan la mejor fuente de zinc; cangrejo y langosta, semillas de cáñamo, calabaza, sésamo y girasol; legumbres: alubias o frijoles negros, lentejas, garbanzos, guisantes y quínoa; frutos secos: nueces, almendras y anacardos; kéfir o yogur, espinacas, champiñones shiitake, huevos, granos integrales: avena y cereales fortificados para el desayuno, pero sin azucares añadidos; en productos lácteos, los cuales son buenas fuentes de zinc, salsa de tomate ecológica, etc.

De toda la lista de minerales y vitaminas que necesitamos para el organismo he enumerado unos cuantos, pero hay más.

Alimentos que posiblemente hay que evitar o reducir con hipotiroidismo

Algunos alimentos contienen bociógenos que pueden interferir con la salud de la tiroides, disminuyendo la producción de la hormona tiroidea. Estos alimentos no están prohibidos, sino que las personas tienen que limitar su consumo.

Las personas que sufren de hipotiroidismo pueden disfrutar de estos alimentos con moderación porque hay estudios científicos que confirman que los bociógenos solo afectan a las hormonas tiroideas de una persona cuando las consumen en exceso. Además, el proceso de cocción parece desactivar los efectos de los bociógenos.

Los alimentos que contienen bociógenos, entre ellos, se destacan los vegetales verdes crucíferos, que incluyen el grupo de las coles: coliflor, brócoli, coles de Bruselas, col rizada, etc.

No obstante, estos alimentos también ofrecen muchos beneficios para la salud, por lo tanto, es recomendable consumirlas con moderación y cocidas. En España en condiciones dietéticas normales, los crucíferos normalmente no son un problema para la población y el riesgo es muy bajo para la glándula tiroides.

Hay otros nutrientes como la soja que puede interferir con la absorción de la tiroxina, por consiguiente, si estas tomando tiroxina, debes tratar de evitarla. Además, en el mismo prospecto de la Tiroxina lo indica. Si, aun así, deseas tomar soja, debe haber un intervalo de tiempo lo más largo posible entre tomar la tiroxina y comer la soja.

Algunos medicamentos, como las pastillas de hierro sintético (sulfato ferroso) pueden interferir con la absorción de la Tiroxina o Levotiroxina. Algunos facultativos o médicos recomiendan un intervalo de dos horas entre la toma de la tiroxina y el hierro. Hay que seguir los consejos de su médico o farmacéutico.

Algunos alimentos y suplementos ricos en calcio también pueden interferir con la absorción de la levotiroxina o tiroxina. Un intervalo de cuatro horas entre los dos sería conveniente para garantizar que no haya un impacto significativo en los niveles de tiroxina en sangre.

Para las personas que sufren de hipotiroidismo y con más razón, si la enfermedad es de larga duración, es muy conveniente que eviten los alimentos procesados, que suelen estar llenos de calorías y ofrecen pocos beneficios nutricionales. Estos tipos de alimentos promueven el aumento de peso, porque a menudo contienen grasas saturadas o trans, azucares, etc., y lo digo por mi propia experiencia con esta enfermedad.

Los ejemplos de alimentos procesados incluyen: comida rápida, alimentos preparados o semipreparados, todo tipo de bollería, pasteles, galletas con azucares, además de los refrescos y bebidas azucaradas.

De nosotros depende lo que ingerimos a la hora de la comida, cena o desayuno. Eso marcará la diferencia de lo saludable que seamos, la energía o vitalidad que tengamos.

“Somos lo que comemos” literalmente… ¡De ti depende!… ¡Tú decides!

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